Los niños necesitan la Salvación


Los niños necesitan la Salvación

 

nino-orando

 

Rom.3:23: “… por cuanto TODOS pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…”, no se indica ningún límite de edad.

 

Sal.51:5: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

Este verso lo hace muy claro que nacemos en pecado y que por tanto los niños no son inocentes ante Dios. (Por supuesto, este verso NO dice que el mismo acto de la concepción sea algo pecaminoso. Lo que dice es que desde el pecado de Adán, cada vida humana empieza – desde su concepción – en un estado separado de Dios. Lo mismo se expresa en Rom.5:12.)

 

Mat.18:11-14: La bien conocida parábola de la oveja perdida, se encuentra enmarcada por estas afirmaciones: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. … Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” Aquí se compara el niño con una oveja perdida. – ¡El niño, mientras no se convierte, es perdido! “Los pequeños” no se puede interpretar aquí como “las personas sencillas” o “los humildes”, como dicen algunos. El capítulo 18 de Mateo empieza con que Jesús llama un niño, literalmente un niño, no “una persona sencilla”, y habla acerca de este niño (Mat.18:2-3). En este mismo contexto el Señor sigue hablando de los “pequeños” (verso 6), y en este mismo contexto relata también la parábola de la oveja perdida.

 

Gén.25:22: “Y los hijos (Jacob y Esaú) luchaban dentro de ella (esto es, en el vientre de su madre); y ella dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo?” – Is.48:8: “…por tanto te llamé rebelde desde el vientre. “Este incidente ilustra una vez más que el pecado se puede manifestar en un niño a muy temprana edad, incluso antes de nacer.

 

2 Reyes 2:23-24: “Después subió (Eliseo) de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.”Aunque aquí no dice nada exacto sobre la edad de estos muchachos, podemos concluir de este pasaje que los muchachos desobedientes e irrespetuosos tienen que cargar ante Dios la responsabilidad por su pecado. ¡Cuánto más es necesario que conozcan el camino del Señor a temprana edad!

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Posted on March 15, 2015, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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