El mandato de enseñar a los niños


El mandato de enseñar a los niños

 

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– a los padres:

Dtn.6:6-9: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

Las primeras personas que tienen el deber de enseñar a los niños, son sus padres. Se trata aquí de un mandamiento de suma importancia, porque es la continuación inmediata del “mandamiento más grande”: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” (Dtn. 6:4-5). De hecho, gracias a la obediencia a este mandamiento mantuvo la nación judía su identidad como nación, a pesar de estar dispersada por todas las naciones durante más de 1800 años. Este mandato, que los padres enseñen la Palabra de Dios a sus hijos, tiene también muchas consecuencias para la estructura de la iglesia, que todavía muy poco han sido realizadas.

Sal. 78:5-8: “El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levanten lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos, y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde …”

Si los niños no son enseñados en la Palabra de Dios, ellos también se convertirán en una “generación contumaz y rebelde”.

 

– a los líderes de la congregación:

Dtn.31:12-13 “Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, … para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios …”

La segunda persona que tiene el deber de enseñar a los niños, es el líder del pueblo de Dios. Los niños son incluidos en la congregación, igual que los varones y las mujeres.

 

– en general:

Prov.22:6: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Este verso nos demuestra, en forma general, el principio de que la niñez es la mejor edad para recibir enseñanza. Al enseñar a los niños, podemos esperar resultados mucho mejores que al enseñar a adultos.

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Posted on March 15, 2015, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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