UN MAYORDOMO FIEL


UN MAYORDOMO FIEL

 

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CONOZCA MÁS: 1 Reyes 18: 3-16.

OBJETIVO: Enseñar que la fe se prueba en los momentos difíciles y es en esos instantes donde mostramos si creemos verdaderamente en Dios.

ELEMENTOS QUE SE NECESITAN: Un joven disfrazado a la usanza de Israel antiguo. Foto de una cueva.

 

 

HISTORIA:

 

 

Hace mucho tiempo, vivió un rey muy malo llamado Acab. Estaba casado con una mujer fenicia que no creía en Dios, llamada Jezabel.

Acab había mandado a matar a todos los profetas del Señor. No había seguidores de Dios ¡por ningún lugar! Jezabel y Acab habían terminado con ellos. Parecía que Dios había abandonado a su pueblo. Era muy triste. El pueblo estaba desanimado. Nadie sabía qué hacer.

Pero, mi abuelo, era el mayordomo del rey. Él se llamaba Abdías y siem- pre fue una persona cariñosa y muy creyente. Cuando se enteró de lo que el rey le estaba haciendo a los profetas, al comienzo no supo qué hacer.

Él, oraba a Dios para que le diera fuerzas y para que le ayudara a pensar en algo, pero nada se le ocurría.

Un día sin embargo, mi abuelo se acordó de unas cuevas que estaban cerca del pueblo donde se había criado. Eran muy grandes y perfectas como para esconder a muchas personas. Así que les dio instrucciones a algunos de sus siervos e hizo que se buscaran a los profetas que aún vivían (aunque nadie lo sabía) y que estaban escondidos, protegiéndose del malvado rey.

La gente desconfiaba de él porque era el mayordomo del rey, mas él les dio la seguridad de que ningún mal les sucedería. Entonces él escondió a varios profetas en las cuevas y les llevaba alimentos para ellos. Poco a poco, la gente comenzó a enterarse de lo que él hacía a espaldas del rey.

Así que comenzaron a llegar otros profetas.Al comienzo, eran 10, luego

40; más tarde 80 y finalmente 100. ¿Saben lo que es esconder a 100 per-

sonas? Todo el ejército del rey los buscaba, pero ellos fueron escondidos

 

 

por mi abuelito, Abdías.

Siendo el mayordomo del rey, Abdías planeó una idea para alimentar y cuidar de los profetas del Señor. Como él era el mayordomo del pala- cio, tenía acceso a todas las bodegas del rey, así que, sin que él se diera cuenta, mi abuelo enviaba alimentos y agua a los hombres que estaban escondidos.

¿Saben cuánto tiempo los tuvo escondidos? ¡Tres años! Durante todo ese tiempo el rey buscó a los profetas y no los pudo encontrar. Él nunca supo que su propio mayordomo los había escondido.

¿Por qué Abdías hizo eso? Porque él sabía que era errado lo que el rey hacía. Él creía en Dios y el Señor había dicho que por encima de todo, precisamos hacer el bien, sin mirar a quién.

 

LLAMADO: Cuando algo está errado, está errado; no importa si es el rey o alguna persona importante la que lo hace. El hijo de Dios debe estar de parte del bien, no importa lo que suceda.

 

ORACIÓN: Querido Señor: cuando somos fieles, tú siempre nos bendices. Gracias por hombres como Abdías, el mayordomo fiel a Dios, que escondió y cuidó a los profetas. Danos siempre también a nosotros, sabiduría para hacer lo correcto, no importa cuán difícil sea. En el nombre de Jesús, amén.

 

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Posted on October 4, 2014, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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