El Señor se auto describe


El Señor se auto describe

 

el senor se auto describe

El Señor se auto describe

Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación (Éxodo 34:6-7).Después de que Israel cometiera un gran pecado contra el Señor haciendo ídolos y adorándolos mientras Moisés estaba en la montaña (Capítulos 32 y 33) se mostró el corazón paciente, misericordioso y longánimo de Dios al no destruir al pueblo tal como lo merecía. Una generación completa merecía morir. Sin embargo Dios tuvo misericordia de quien quiso tenerla “tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” (Éxodo 33:19). Dios manifestó su gloria a Moisés. “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová”. Varios términos usó el mismo Señor para describirse a sí mismo:

 

Misericordioso: Pronto para perdonar al pecador y socorrer al necesitado.

 

Piadoso: Bueno y dispuesto a conceder beneficios inmerecidos.

 

Tardo para la ira: Longánimo, concede tiempo para el arrepentimiento, y su castigo no es arbitrario. La ira de Dios es solo contra el pecado.

 

Grande en misericordia: Los pecadores reciben en abundancia las riquezas de su magnificencia aunque abusen de ella.

 

Grande en verdad: Todo lo que él revela es verdad infalible, todo lo que promete lo hace con fidelidad. Dios no miente.

 

Que guarda misericordia a millares: Continuamente él muestra misericordia a los pecadores hasta el fin del tiempo, tiene tesoros de misericordia que no se pueden agotar.

 

Que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado: Su misericordia y bondad llegan al perdón pleno y gratuito del pecado por más que sea profundo contra Dios.

 

Y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado: la santidad y justicia de Dios son parte de su piedad y amor para con todas sus criaturas.

 

En los sufrimientos de Cristo se muestran plenamente, la santidad y justicia Divinas; se da a conocer la maldad del pecado, y la misericordia de Dios que siempre va acompañada de su gracia, que convierte y santifica. Dios muere en Cristo para satisfacer su justicia y justificar al pecador de manera que los pecadores, destituidos de la gloria de Dios, en Cristo se gloríen en la esperanza de la gloria de Dios. Nadie es justificado sino los que se arrepienten y creen al evangelio—que Jesús fue muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación. Ninguno que actúe impíamente, despreciando esta gran salvación, podrá escapar. Dios no puede tener por inocente al malvado sin la muerte y resurrección de Cristo.

 

…Y Moisés se inclinó y adoró con reverencia (Éxodo 34:8). El creyente puede invocar cualquier perfección del nombre de Dios, para pedirle el perdón de sus pecados, que sea hecho santo su corazón, y que se extienda el reino del Redentor.

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Posted on February 3, 2014, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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